Eso de la memoria.
Hoy en clase, primer semestre, una chica se preguntaba cómo es que un olor le trae el recuerdo de una experiencia, si era el olor por si mismo, si era aquello que pasó al lado de ese olor, si era otra cosa... y llegamos a hablar de cómo las emociones no reunen esos contenidos y fijan nuestros recuerdos.
Eso me pasa con los buñuelos de plátano. Me hacen sonreir y pensar en una de las amigas mas queridas en mi vida y su familia. Diana.
Esta Diana era loca. O estaba, era, creo que no ha perdido esa cualidad. Así que habría que decir que Diana es loca. Me cae rebien su locura, me hacía y me hace mucho bien. Con Diana tomé clase de salsa, en Cozumel, los viernes en la noche, a pesar de que tenia que trabajar en Mérida esos mismos viernes por la mañana (corria como loca, agarraba camión, agarraba barco y llegaba), de hecho, "por su culpa" o por su gracia, dejé un diplomado sin terminar porque me puso en la cara la pregunta sobre qué me hacia y haría en el futuro, más feliz.
Sí que hemos llorado juntas. Puedo presumir de haber estado allá, en donde ella estuviera, en momentos trascendentales en la vida. La amo. Me invita a ser libre.
Su mamá, Doña Nidia, hacia buñuelos de plátano cuando iba para allá... santo Dios, que cosa tan rica. Todo mi egoísmo se desplegaba cuando me mandaba con Diani un paquetito de esos, no invitaba a menos que la culpa fuera demasiada, pero creo que pocas veces fue demasiada. Su papá me dejaba manejar su coche para que pasearamos por Cozumel en el carnaval cuando teniamos 16, 17 años. A Diana no le daban el coche. Diana sólo se reía.
Y ahora, la generosidad de esta familia permitió que en un dia de lluvia yo pudiera hacer en mi casa mis propios buñuelos...
Buñuelos de plátano.
Dos platanos macho o de comida, maduros, hechos yax, o sea, desbaratados con las manos bien limpiecitas.
Un huevo.
Una taza de harina.
Una cucharada de royal.
Azúcar o sustituto de ella al gusto, yo les puse miel y quedaron de lujo.
Un chorrito de vainilla.
Pizca de sal
Se mezcla todo hasta hacer una masa que no debe quedar aguada sino mas bien espesa, si queda aguda, se le puede añadir un poco más de harina y se rectifica el azucar.
Poner a calentar aceite, cuando esté bien caliente, se vierten una a una cucharadas de la masa tratando que no se deformen, las dos primeras quedan espantosas y ya luega uno le agarra el modo. Se dejan freir de un lado, se voltean y dejan escurrir. Es importante que haya espacio entre cada buñuelo para que no se peguen.
Esta masa da para unos 15 buñuelos, no se confien, yo digo que tres personas acaban con ellos. Son D E L I C I O S O S si te gustan los plátanos, o lo dulce o si te saben a Cozumel, amigas, familia.
José Luis probó el primero con escepticismo y luego me reclamó el porque no los había hecho antes...
No queda ni uno sólo.
Diana, gracias por tantos años de complicidad y por compartirme de tu maternidad, de esta hermosa niña que ha cambiado tu mundo. Espero que nunca pierdas tu locura.
la verdad, con tu receta quedan mucho mas ricos que con la que yo tengo de doña Elia!!
ResponderEliminarYa va a madurar otro racimo de platanos, ya te llevaremos!!!