jueves, 24 de octubre de 2013

De la memoria y una receta de buñuelos de plátano!

Eso de la memoria.

Hoy en clase, primer semestre, una chica se preguntaba cómo es que un olor le trae el recuerdo de una experiencia, si era el olor por si mismo, si era aquello que pasó al lado de ese olor, si era otra cosa... y llegamos a hablar de cómo las emociones no reunen esos contenidos y fijan nuestros recuerdos.
Eso me pasa con los buñuelos de plátano. Me hacen sonreir y pensar en una de las amigas mas queridas en mi vida y su familia. Diana.
Esta Diana era loca.  O estaba, era, creo que no ha perdido esa cualidad. Así que habría que decir que Diana es loca. Me cae rebien su locura, me hacía y me hace mucho bien. Con Diana tomé clase de salsa, en Cozumel, los viernes en la noche, a pesar de que tenia que trabajar en Mérida esos mismos viernes por la mañana  (corria como loca, agarraba camión, agarraba barco y llegaba), de hecho, "por su culpa" o por su gracia, dejé un diplomado sin terminar porque me puso en la cara la pregunta sobre qué me hacia y haría en el futuro, más feliz.
Sí que hemos llorado juntas. Puedo presumir de haber estado allá, en donde ella estuviera, en momentos trascendentales en la vida. La amo. Me invita a ser libre.
Su mamá, Doña Nidia, hacia buñuelos de plátano cuando iba para allá... santo Dios, que cosa tan rica. Todo mi egoísmo se desplegaba cuando me mandaba con Diani un paquetito de esos, no invitaba a menos que la culpa fuera demasiada, pero creo que pocas veces fue demasiada. Su papá me dejaba manejar su coche para que pasearamos por Cozumel en el carnaval cuando teniamos 16, 17 años. A Diana no le daban el coche. Diana sólo se reía. 
Y ahora, la generosidad de esta familia permitió que en un dia de lluvia yo pudiera hacer en mi casa mis propios buñuelos...

Buñuelos de plátano.
Dos platanos macho o de comida, maduros, hechos yax, o sea, desbaratados con las manos bien limpiecitas.
Un huevo.
Una taza de harina.
Una cucharada de royal.
Azúcar o sustituto de ella al gusto, yo les puse miel y quedaron de lujo.
Un chorrito de vainilla.
Pizca de sal

Se mezcla todo hasta hacer una masa que no debe quedar aguada sino mas bien espesa, si queda aguda, se le puede añadir un poco más de harina y se rectifica el azucar.
Poner a calentar aceite, cuando esté bien caliente, se vierten una a una cucharadas de la masa tratando que no se deformen, las dos primeras quedan espantosas y ya luega uno le agarra el modo. Se dejan freir de un lado, se voltean y dejan escurrir. Es importante que haya espacio entre cada buñuelo para que no se peguen.
Esta masa da para unos 15 buñuelos, no se confien, yo digo que tres personas acaban con ellos. Son D E L I C I O S O S si te gustan los plátanos, o lo dulce o si te saben a Cozumel, amigas, familia.

José Luis probó el primero con escepticismo y luego me reclamó el porque no los había hecho antes...
No queda ni uno sólo.
Diana, gracias por tantos años de complicidad y por compartirme de tu maternidad, de esta hermosa niña que ha cambiado tu mundo. Espero que nunca pierdas tu locura.

viernes, 10 de mayo de 2013

Para mi madre... Filete Wellington

Hoy las redes están llenas de felicitaciones para las madres, para las tías que han sido madres, para las abuelas. Yo no le escribí una a la mía, tengo la dicha de tenerla conmigo, puedo hacerle sentir mi gratitud, admiración, amor, en persona.
Como en cada fecha de celebración, ella (años antes también mi hermana Ana y yo), mi hermana Soco que trabaja con ella, sus empleadas y empleados, trabajan durísimo para que Pastelería Mercy, en Chetumal, tenga abasto suficiente para sus clientes. Es su trabajo, pero no es fácil hacerlo cuando la mayor parte de las personas festejan: Navidad, año nuevo, reyes, día de las madres, día del padre... pero ellas lo disfrutan.
Así qué desde hace años, Ana y yo nos dedicamos a cocinar para la familia en esos días, la verdad ella es mucho mejor cocinera que yo, pero hoy no está en casa, ¡no tengo competencia! El punto es asegurarnos de que haya algo rico que comer o cenar cuando lleguen de trabajar para los festejos de otros.
Hoy hice lo que los cocineros expertos dicen que no debe hacerse nunca, experimentar con una receta por primera vez en un evento especial. Pero, ¡quedó rico!, así que se los comparto.

FILETE WELLINGTON.

Está mucho más fácil de lo que suena y queda rico y muy elegante.

Un filete de res entero, de 1.5 a 2 kilos.
3/4 kg. De champiñones.
1/4 de cebolla picada finamente, si hay chalotes, unos tres chalotes igual finamente picados.
Un manojo de cilantro.
Ajo picado, al gusto,
300 gramos de tocino rebanado finamente.
3/4 kg. de masa hojaldrada.
Pimienta recién molida y sal al gusto.
2 yemas de huevo batidas para sellar y dorar al final.
Bandeja con papel encerado para hornear, o cosa parecida que no se pegue.

1. Lo primero que hay que hacer es asegurarte de que el filete este limpio, sin grasitas pegadas. Se salpimenta generosamente. Mientras se hace todo eso, elige una sartén grande, ponla a calentar y vierte un poco de aceite de oliva. Sella el filete. Sellar es freír a fuego alto cada lado de la carne para dorarla, sin que se cueza demasiado. Es sólo para que los jugos de la carne queden dentro de ella y tenga buen color.
Hecho esto, pon la carne aparte, fuera de la sartén y fuego, cubierta con aluminio, esperando a que baje su temperatura.
2. Yo no se sí los cocineros dirán que esto es correcto, pero dado que esa sartén tiene un aceite ya con el sabor de la carne, yo usé ese mismo para empezar mis champiñones. Si fuera a hacer champiñones extras como guarnición, no lo haría, empezaría con sartén y aceite de oliva nuevos. Entonces, se vuelve a entibiar el sartén y se pone la cebolla a acitronar, cuando empiece a tomar color, añade los champiñones, con fuego medio.. Salpimenta. Añade tres a cuatro dientes de ajo picaditos, prueba para asegurarte de que el sabor sea rico, como si lo fueras a usar de guarnición. Añade al final cilantro picado finamente. Apaga el fuego. Cuando se hayan entibiado un poco, pica todo finamente o pásalos por la procesadora para que queden muy chiquitos, casi, SÓLO CASI, como una pasta. Separa.
Calienta el horno a 180 grados.
Una hora antes de servir, si lo quieres servir caliente, creo que tibio tambien puede saber bien, yo siempre prefiero toda la carne caliente, toma la masa  hojaldrada y extiéndela. Siempre hay que enharinar la mesa y rodillo antes de manejar la masa. La extiendes de forma rectangular, calculando que te de la carne a lo largo y también sea suficientemente ancha para envolver la carne.
Sobre la masa, unta la pasta de champiñones, generosamente, y sobre ella extiende el tocino, como en una capa, sobre el tocino pon la carne y envuelve. Es importante que selles las orillas de la masa, para ello se untan las yemas batidas, como si fuera un pegamento. Cierras el rollo, lo pones en una bandeja para hornear sobre papel encerado, barnizas el rollo con las mismas yemas, le haces unos pequeños cortes y horneas de 45 minutos a una hora... Dependiendo de que tan cocida quieres la carne. En la red encontré recetas que hablan de medir la temperatura, yo no tengo termómetro para carnes, así que calculé. Con 50 minutos quedó rojiza la carne por dentro, no cruda, como término 3/4.

Rico, rico, tardé como dos horas en todo el proceso pero valió mucho la pena, la acompañamos con suflé de papas y ensalada.

Tengo que decirles que busque en la red, hay muchas versiones, Doña Margarita dice que con ponerle mostaza Dijon es suficiente, es decir, sin los champiñones y tocino, lo intentaré después. Pero ¿qué diría mi queridísima Chef Alba? Maestra, gracias por darme las bases que me permiten intentar cosas como ésta. También por su sentido del humor, y por enseñarme a hacer el suflé de chocolate y los ostiones Rockefeller. ¡Qué paciencia la suya!

viernes, 29 de marzo de 2013

Pay de pollo y pimientos.

Pues este es uno de los platos favoritosde Itzel, la niña de la casa de mi madre, que nos ha regalado la alegría de un nené, es impresionante ser testigo de la fragilidad de un recién nacido pero, también, de la fortaleza que genera. La niña es una mamá hermosa, no nos dimos cuenta cuando se hizo mujer, siempre es nuestra niña.

Pues sólo por ella nos tomamos la tarde de descanso para cocinar, ella aprendiendo y dejándose enseñar, yo disfrutando de eso.

Pay de pollo con pimientos.

Previos:
Cocer dos pechugas de pollo, o tres muslos con piernas, en un caldo bien aderezado, con ajo asado, un par de rodajas de tomate, un pedazo de cebolla, orégano, pimienta y sal. Hay mil recetas para cocer pollo, se le pueden poner trozos de zanahoria, apio. Cualquiera es buena siempre que se haga con cuidado y procurando que tanto el pollo como el caldo tengan buen sabor. Cuando el pollo esté cocido, se saca, se separa del hueso, en pedazos no muy pequeños.

Si se van a cocinar pimientos para el pollo, pues puedes aprovechar y cocinar muchos para tener en el refri para ponerle a los sandwiches o quesadillas o comer solos como botana. Si es así, prepara unos ocho pimientos con una cebolla entera, si solo quieres los del pay, sigue la receta. Yo hice muchos y separé los que no van al pay en un recipiente, no van a tardar muchos días antes de que se los devoren.

Ahora si, para el pay.
Dos pechugas cocidas.
Dos pimientos rojos o amarillos, o uno de cada cual, cortados en julianas gruesas.
Un cuarto de cebolla morada cortada en julianas gruesas.
Tres dientes de ajo picados finamente.
Una taza de caldo de pollo.
Dos tazas de crema o dos latas.
Queso, puede ser mozarela, o parmesano o algún pedazo de camembert o brie que ande perdido en el refri. 150 o 200 gramos.
Un kilo de masa de hojaldre.

Primero el relleno:
Se pone a calentar la sartén y cuando ya esté tibia se le pone aceite de oliva, al calentar se agregan los pimientos y cebolla a freir un poco, se le pone sal. En unos minutos se le agrega el ajo picadito. No deben cocinarse mucho, la idea es que queden crocantes para el relleno. Si hiciste muchos pimientos, separa los que no van a servir para el pay, ponlos en su recipiente a enfriar para guardarlos y, el equivalente a dos pimientos déjalos en la sartén y agrega el pollo cocido y semi desmenuzado. Agrega la taza de caldo, checa el sazón y agrega sal y ppimienta si es necesario. Deja hervir ya apaga. esta preparación debe entibiarse antes de seguir en el armado del pay.

Cuando ya está tibio el pollo se le añade la crema licuada con el queso, sólo es importante volver a checar la sazón.

Se estira la masa y se cubren dos moldes para pay con ella, dejando masa suficiente para las tapas, escribiendo la receta me doy cuenta de que no sé explicar cómo se calcula cuanto. Lo aprendí haciéndolo, no teman, no pasa nada malo si queda chueca la masa, lo que importa es el sabor y así se aprende, se rellenan los dos pays con la mezcla de pollo y crema. Se tapan con la masa hojaldrada restante y se barniza con huevo. Al final se espolvorea un poco de azucar para que queden lindos.

Hornear a 180 grados, por 50 minutos a una hora. Deja enfriar un poco antes de cortar.

Con una ensalada simple de hojas verdes es una buena cena para amigos.





martes, 12 de febrero de 2013

Pescado a la parrilla con soya, jengibre, ajo y limón

Escribo esta receta antes de que se me olvide. La verdad es que no es  mía (me curo en salud pensando: ¡soy psicóloga, no chef!), pero después de ver dos programas de cocina en la mañana, decidí aventurarme y ha sido todo un descubrimiento. El jengibre es para una raíz a la que me voy acercando de poco en poco, ya la probé en té combinado con otros ingredientes y sabe delicioso, cuando vi esta receta se me antojó:

Se hace una marinada con:
1/2 taza de salsa de soya.
3 dientes de ajo súper picaditos.
1 cucharada de jengibre pelado y picado muy pequeño.
Jugo de dos limones generosos.
1/4 taza de aceite de oliva (la receta original decía otro pero yo usé oliva)
poca sal ya que la soya es salada y pimienta recién molida.

En esa marinada se ponen filetes de pescado, en esta cantidad se marina perfecto un kilo, y yo la dejé reposar sólo media hora. Marinar más tiempo el pescado no es muy conveniente pues se puede cocer con los ácidos, así que media hora es suficiente.

Ya marinados, se ponen a la plancha y.. ¡ya! yo los dejé cocinar como unos cuatro minutos por lado, para que no se secaran, poniéndoles un poco de la marinada para que se acentuara el sabor.
Quedó delicioso, voló el pescado, hasta me enojó un poco no tener más en el refrigerador porque estoy segura de que los García hubieran repetido. El jengibre da un sabor a limón intenso, pero sin saturar, es muy especial. Creo que es una receta que pega bien con arroz blanco sencillo, pero, dado que es un día de asueto y tenía tiempo, seguí e hice esta ensalada:

Tomates Cherry, cebolla morada en julianas, pimientos rojos, lechugas variadas, y... ¡Cus cus! todo aderezado con una vinagreta súper sencilla de limón con aceite de oliva, un chorritito de miel, sal y pimienta. BUENISISISISIMA.

Me gusta cocinar, es un hecho, me encanta comer rico, mañana no puedo cocinar pero Doña Margarita me salva con su cocina...

domingo, 10 de febrero de 2013

La casa de Yaya

Me encanta Mérida, esta ciudad en la que vivimos alberga lugares increíbles y no estoy hablando de la arquitectura, sino de los espacios para comer de todo tipo de cocinas. Ya iremos mencionando esos lugares que hemos descubierto. Pero la primer entrada para recomendar un lugar quiero que sea este lugar especial.
Lo descubrimos José Luis y yo un día que íbamos manejando para buscar un lugar que vendiera pollo asado, o algo así, para comer rápidamente porque no se había cocinado en casa. Pasamos por este lugarcito pintado de azul con rosa, vimos que era una de las llamadas cocinas económicas que hay por todas las colonias de la ciudad y decidimos bajarnos a probar suerte.

¡Qué cosa! Doña Margarita, dueña del lugar, es una mujer que ama la alta cocina, misma que ha enriquecido con sus visitas alrededor del mundo, igual nos puede contar en donde se come el mejor rissoto del mundo que hacer frijol con puerco, aunque la verdad, lo rico es comer la comida distinta a la que encontramos fácilmente.
Todos los días hay algo diferente que probar, un día comí un chuletón a la pizaiola D E L I C I O S O , pollo al horno con pimientos de colores, la lasaña es increíble, de hecho ya decidí que yo no vuelvo a cocinar la mía aunque me encante hacerlo, la de la Yaya es mucho mejor, ayer comí una ensalada de lechuga con aderezo con fresas y almendras que me sorprendió por lo sencilla y exquisita.
¿Cuanto? La comida del día, ¡40 pesos la ración! Me parece increíble, muchos días mi sensación es de haber comido un plato de la calidad de un restaurante de la mejor zona de la ciudad con un precio increíble. Los platos especiales pueden costar un poco más, pero eso, un POCO más solamente.
¡Vayan! Eso sí, no vayan con prisa, doña Margarita atiende personalmente, cocina, sirve, el ambiente es de gente que nos conocemos, sumamente agradable.
¿Dónde? En la Colonia Alemán, calle 29 por 32 y 36 número 298 A.